Apoya las manos en el marco de una puerta a la altura de las caderas, da un paso atrás y deja caer el pecho formando una L con el cuerpo. Respira tres ciclos largos mientras alargas isquiotibiales y columna. Siente cómo se libera la zona lumbar y se oxigena la cabeza. Regresa despacio y sacude brazos diez segundos. Ideal entre llamadas, devuelve amplitud visual y postura digna.
Camina sesenta a noventa segundos por el pasillo o alrededor del escritorio, moviendo los ojos horizontalmente para abarcar el entorno sin fijarlos en un punto. Esta visión panorámica reduce hiperfoco estresante y refresca circuitos atencionales. Mantén hombros sueltos, manos relajadas y respiración nasal tranquila. Al volver, decide una sola próxima acción prioritaria y deshaz la multitarea. Pequeño paseo, gran claridad operativa.